Consejo a un Docente

100 Consejos para Docentes

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Quiero aprovechar este artículo para lanzarte a ti, docente, y al resto de docentes un reto desde Justifica tu respuesta. ¿Qué parece si cada uno de nosotros me da un consejo que le funcione en su práctica docente? Para ello sólo tiene que escribir su consejo en un comentario con su nombre y su apellido. Yo me comprometo a recopilarlos y a escribir otro artículo con los 1.000 consejos y citando vuestro nombre y apellido en el consejo como forma de agradecimiento. El reto está lanzado. ¿Lo aceptas?

Estos han sido los 100 consejos de Justifica tu respuesta que daría a cualquier docente. Tengo la convicción de que estos consejos que nacen de la bibliografía de la experiencia deben verse como una oportunidad para reflexionar sobre cómo enseñas. En ningún caso pretendo crear escuela. Son consejos que te doy, que te regalo para que en el caso de que creas conveniente los tengas en consideración para tu práctica docente.

1. Enseñanza. Tan importante es lo que sabes como lo que enseñas.

2. Preparación. Dedica más tiempo a preparar una clase que aprenderte su contenido.

3. Enfado. No entres nunca con cara de enfado en el aula. Entrar enfadado no hará que tus alumnos te respeten más. ¿Por qué entrar con cara de enfadado si no estás enfadado?

4. Puntualidad. Sé siempre puntual. La puntualidad es una cualidad que a la larga valoran positivamente tus alumnos. La puntualidad te permite acercarte a algunos de tus alumnos y trabajar con ellos la escucha activa.

5. Fin de semana. No trabajes los fines de semana a no ser que sea estrictamente necesario. A lo largo de la semana debe haber un tiempo para trabajar, otro para aprender y otro para descansar.

6. Docente tóxico. Rodéate de compañeros de trabajo de los que puedas aprender y aléjate de los que consideres como docentes tóxicos.

7. Alternativa. Ten siempre preparada una clase alternativa en caso de que surja algún imprevisto. La buena improvisación requiere siempre de mucha experiencia.

8. Material audiovisual. Ten siempre a mano material audiovisual para utilizar en cualquier momento durante una sesión lectiva. El material audiovisual es excelente para finalizar una clase, por ejemplo.

9. Grito. No grites. Hazte oír. Cuanto más grites en el aula, más ruido se generará y más alto hablarán tus alumnos. Aunque parezca una paradoja, es el silencio lo que genera silencio.

10. Oportunidad. Recuerda siempre que cuando no estás enseñando, también estás enseñando, es decir, cuando no impartes los contenidos de una asignatura y estás en contacto con un alumno o un grupo, debes tener presente que ese momento también es una oportunidad para enseñar, para transmitir valores, para interesarte por tus alumnos.

11. Equilibrio. No olvides nunca que la enseñanza es el equilibrio entre la inteligencia intelectual (lo que enseñas en clase sobre tu asignatura) y la inteligencia emocional (la capacidad de manejar, entender y  gestionar las emociones propias y las de tus alumnos).

12. Conocimiento. Invierte todo el tiempo que sea preciso en conocer a tus alumnos. Cuanto más les conozcas, más estrategias tendrás para enseñarles lo que les interesa.

13. Creatividad. Recuerda que la enseñanza también es creatividad.

14. Uso de las TIC. Haz del uso de las TIC un aliado, pero nunca un sustituto. Piensa que el mayor valor del aula para el aprendizaje sois tú y tus alumnos y que las herramientas con las que trabajas en el aula son eso, herramientas, instrumentos para hacer de ti un mejor docente y de tus alumnos mejores estudiantes.

15. Saludo. Saluda a tus alumnos cuando entres, llámales por su nombre y despídete de ellos al finalizar la sesión lectiva.

16. Explicación vs. enseñanza. No confundas explicar con enseñar. Cuando explicas algo no les estás enseñando nada que ellos no puedan aprender por sí mismos.

17. Simpatía vs. empatía. No seas simpático, sé empático.

18. Preguntas abiertas. Haz preguntas abiertas. Evita las preguntas cerradas.

19. Escucha empática. Cuando un alumno te cuente algo, deja de hacer lo que estés haciendo en ese momento, mírale siempre a los ojos y asiente con la cabeza. A eso se le llama la escucha empática, la escucha no de las palabras, sino del corazón.

20. Cuidado de la voz. Cuida tu voz. Es una de las mejores herramientas que tienes para trabajar. Hidrátate constantemente a lo largo de tu jornada laboral y, sobre todo, evita bebidas frías.

21. Utilidad. Pregúntate antes de entrar en el aula si lo que vas a enseñar a tus alumnos tiene alguna utilidad en la vida real. Si no es así, plantéate si vale la pena enseñarlo.

22. Nombres. Apréndete cuanto antes los nombres de tus alumnos y nunca les llames por su apellido. Evita también el uso del pronombre .

23. Enseñanza no unidireccional. Evita en la medida de lo posible las clases magistrales, es decir, la enseñanza unidireccional en la que tú hablas y tus alumnos sólo escuchan de forma pasiva.

24. Previsión. Cuando prepares una clase, debes preparar siempre un 25% más de lo que tienes previsto enseñar. Es común que en ocasiones tengas dificultades para gestionar el ‘tempo’ de una clasey lo que tenías previsto impartir tenga una duración inferior al tiempo que dura una sesión lectiva.

25. Protocolo de examen. A la hora de realizar una prueba o examen proyecta primero el examen en la PDI, explícalo y luego repártelo.

26. Antelación. Llega 10 minutos antes de que comience tu jornada en tu centro. Es importante que empieces la mañana sin prisas y visualices durante estos diez minutos lo que enseñarás ese día.

27. Búsqueda vs. creación. No pierdas el tiempo buscando en internet actividades que tú mismo puedes realizar sin mayor esfuerzo. Muchas veces se gana más tiempo creando que copiando.

28. Promesas. Nunca prometas a un alumno aquello que no tienes previsto cumplir. Los alumnos tienen un enorme sentido de la justicia, además de una excelente memoria para lo que les interesa.

29. Enseñanza de pie. Evita sentarte en tu silla durante una sesión lectiva. Es fundamental que tus alumnos te vean y te sigan en todo momento con la mirada. Eso hace que aumente su atención.

30. Discusión en privado. No discutas ni te enfrentes nunca con un alumno en un aula. Es mucho más aconsejable salir fuera del aula con él y tratar el asunto en cuestión a solas.

31. Estado de ánimo. Ten muy presente al iniciar tu jornada cuál es tu estado de ánimo y cómo puede repercutir dicho estado de ánimo a la hora de impartir una clase.

32. Conflicto como oportunidad. Nunca pienses en la palabraconflicto como algo negativo. Enfoca el conflicto como una oportunidad de trabajar, por ejemplo, las emociones.

33.  Conocimiento del reglamento. Conoce bien el reglamento de tu centro. Esto te permitirá distinguir entre aquello que puedes mediar y aquello que debes sancionar.

34. Transparencia. Sé siempre transparente a la hora de calificar a tus alumnos. Evita la subjetividad y califica la actitud de tu asignatura con valores numéricos.

35. Esencia de la programación. Coge la programación de tu asignatura y prueba de eliminar el 75% de la misma. El 25% que queda es lo que realmente tus alumnos deben aprender, dominar y aplicar en su vida diaria.

36. Error como oportunidad. Enfoca el error como una manera más de profundizar en el aprendizaje. No olvides nunca que errar es también aprender. Si no eres capaz de equivocarte nunca aprenderás nada nuevo, ni tú ni tus alumnos.

37. Inmediatez del conflicto. Recuerda que la mejor forma de resolver un conflicto es, precisamente, tratando el conflicto desde la inmediatez. Nunca permitas que un conflicto deje de gestionarse porque ha pasado demasiado tiempo desde el momento en que se produjo, porque los conflictos se enquistan y son más difíciles de tratar y solucionar.

38. Duración de una sesión lectiva. Respeta siempre la duración de una sesión lectiva. Excederte del tiempo de una sesión lectiva se asimila por parte de los alumnos como un castigo. Aunque eres tú el que decide cuándo finaliza una sesión lectiva, también eres tú el responsable de gestionar su tiempo correctamente.

39. Dar deberes vs. enseñar deberes. Aprende a distinguir la diferencia entre dar deberes y enseñar deberes. Puedes ver la diferencia en el siguiente enlace.

40. Atención a la diversidad. Atiende en el aula la diversidad de tus alumnos. Por eso recuerda que eres tú el responsable de adaptar los contenidos y elaborar las adaptaciones curriculares como responsable de tu asignatura.

41. Colaborar vs. cooperar. Aprende a distinguir la diferencia que existe en el aula entre cooperar y colaborar.

42. Visualización previa de la sesión lectiva. Nunca dejes nada a la improvisación. Prepara tus clases a conciencia. Para ello debes ser capaz el día previo de visualizar cómo darás la clase y ver qué inconvenientes pueden surgir.

43. Castigo emocional. Nunca castigues a un alumno o a un grupo debido a tu estado emocional.

44. Bienestar. Fomenta el bienestar en el aula potenciando en el aula aspectos tan importantes como la asertividad.

45. Expectativas. Procura crear expectativas durante el principio de la clase para aumentar el grado de atención y concentración de tus alumnos.

46. Confianza. Cuando enseñes algún contenido, hazlo con el convencimiento de que todos son capaces de aprenderlo. De lo contrario, lo que fomentarás es la indefensión aprendida.

47. Reloj a mano. Lleva siempre un reloj a mano y que esté sincronizado con el timbre de tu centro. Este detalle es fundamental, sobre todo para gestionar los últimos minutos de clase y evitar conflictos.

48. No lo sé. No tengas miedo de decir No lo sé. Sé siempre sincero y honesto con tus alumnos. Cuando hay algo que desconozcas tienes dos opciones: buscarlo en ese momento con la ayuda de tus alumnos o intentar dar la respuesta en la próxima sesión lectiva.

49. Técnicas de estudio. Independientemente de la asignatura y el curso que impartas, dale mucha importancia a las técnicas de estudio. Es más, debes invertir un tiempo considerable de tu asignatura en enseñarles a tus alumnos a que aprendan cómo pueden aprender lo que les enseñas.

50. Registro semanal. Lleva un registro semanal de las horas que trabajas fuera del horario escolar. Es importante que cuantifiques el tiempo que inviertes en preparar tus sesiones lectivas y hagas una valoración semanal del tiempo invertido.

51. Horario de grupo. Ten muy en cuenta el horario que tiene cada grupo de tu asignatura. Debes ser consciente de que no es lo mismo enseñar un contenido a primera hora de la mañana que al última hora de la jornada escolar, ni para ti ni para tus alumnos.

52. Agradecimiento. No olvides nunca la importancia de dar las gracias a tus alumnos. Sé agradecido. Es más, cuando des las gracias intenta siempre pronunciar la palabra gracias, decir el nombre del alumno y el motivo por el que estás agradecido.

53. Anécdota. Siempre que sea posible, intenta contar una anécdota durante una sesión lectiva. Además, intenta que esta anécdota te sirva, por ejemplo, para hacer una transición entre el contenido teórico y el contenido procedimental.

54. Castigo grupal. No castigues nunca a un grupo por algo que ha hecho un solo alumno.

55. Expresión. Es fundamental que cuides en todo momento tu expresión oral y escrita. Cuida también tu ortografía, así como tu vocabulario. En este sentido es importante que siempre tengas a mano un diccionario y puedas consultarlo sin ningún pudor cuando te surja alguna duda.

56. Permanencia en el aula. Evita salir continuamente del aula. Esto denota poca preparación y también puede dar a entender que no te sientes cómodo con el grupo.

57. Colocación inicial. Al inicio de la clase colócate delante de ellos sin hablar y mirándoles a los ojos. Poco a poco verás cómo se van callando. Una vez han callado, te recomiendo que digas o escribas en la pizarra lo que trabajaréis durante aquella sesión. Intenta crear alguna expectativa.

58. Dedicación. Si durante una sesión lectiva das un tiempo para que tus alumnos realicen ejercicios, es muy importante que tomes una actitud activa, es decir, evita sentarte y muévete por el aula para ayudar a tus alumnos.

59. Libro de textoo. Adopta el libro de texto como una herramienta más para trabajar en el aula, pero no lo conviertas en el único protagonista de tu asignatura.

60. Expresión corporal. Cuida tu expresión corporal. Dice mucho de ti y de cómo enseñas. Transmite pasión, energía y entusiasmo. Créete aquello que les estás enseñando. Sin pasión no hay aprendizaje.

61. Normas. Es muy importante que definas en tus clases cuáles son las normas más importantes para ti. Te recomiendo que no excedan de cinco. Estas normas deben ser asimiladas y respetadas por el grupo. No olvides nunca que menos es más. Tampoco olvides que dichas normas no pueden contradecir el reglamento de tu centro escolar.

62. Comodidad. Asiste a tu centro escolar con ropa cómoda. La ropa que llevas para trabajar debe ser una ropa con la que te sientas a gusto y seguro.

63. Resolución. Si una tarea te lleva menos de dos minutos hacerla, hazla en ese momento. No la pospongas. Así evitarás que a la larga puedas caer en lo que llamo la procrastinación docente.

64. Es que siempre se ha hecho así. Evita en todo momento decir la frase Es que siempre se ha hecho así. Si alguna vez la pronuncias, entonces debes plantearte la conveniencia de salir de tu zona de confort.

65. Perdón. Aprende a pedir perdón a tus alumnos. Aprende a disculparte ante ellos en el caso de que hayas cometido alguna injusticia, por ejemplo. El pedir perdón te acercará más a tus alumnos porque te hace más humano, más cercano a ellos.

66. Acoso escolar. Sé inflexible ante cualquier intento de acoso escolar.

67. Corrección. Procura corregir pruebas y exámenes en la mayor brevedad posible para que así no pierdan valor para el alumno.

68. Generosidad. Fomenta en todo momento la generosidad en el aula. Dicha generosidad puede trabajarse dando o prestando algo. Desde un pañuelo a un bolígrafo o un libro. La generosidad con que tratas a tus alumnos es algo que ellos te retornarán en el aula cuando les exijas algo.

69. Aprendizaje desde el alumno. Procura aprender en cada clase algo de tus alumnos. No olvides que una sesión lectiva es una clase para enseñar, pero también es una magnífica oportunidad de aprender de tus alumnos. Para ello debes fomentar el diálogo y las preguntas abiertas.

70. Smartphone. Usa tu smartphone en el aula para usos educativos. Fotografiar y grabar el proceso de tus alumnos o, por ejemplo, dinámicas realizadas en clase tiene un alto contenido emocional y te permite reproducirlas en el aula para crear momentos especiales.

71. Tiza. Cuando estés borrando la pizarra tradicional, no abras la boca. Así evitarás que entre el polvo de la tiza. Aléjate también unos segundos para que caiga todo el polvo de la tiza al suelo.

72. Reuniones. En las reuniones de quipos docentes debes procurar por todos los medios llegar a algún tipo de acuerdo, ya sea individual o grupal.

73. Disposición del espacio. Ten presente que existen muchas formas de disponer a tus alumnos en el aula. En este sentido es importante que valores la forma de sentarte de tus alumnos en función de la actividad que vayas a realizar. También conviene plantearse el hecho de que tus alumnos siempre mantengan la misma disposición en tus clases.

74. Disrupción. Si te encuentras con una fuerte disrupción o conducta disruptiva en el aula, te aconsejo que trabajes a partir de actividades mecanizadas porque implican una mayor concentración del alumno.

75. Recapitulación. Es tan importante enseñar como recapitular sobre lo que has enseñado en una sesión lectiva. Siempre que el tiempo te lo permita, haz una recapitulación hacia el final de la sesión lectiva para recordar todo aquello que les has enseñado, para recordar todo aquello que tus alumnos han aprendido.

76. Orden del día. En caso de que te toque dirigir una reunión es fundamental que vayas a esa reunión con un orden del día decidido. Es más, te recomiendo hacer llegar unos días antes dicha orden del día a través del correo electrónico. El orden del día facilita la optimización de una reunión y evita la dispersión de asuntos a tratar.

77. Tiempos muertos. Evita en la medida de lo posible los tiempos muertos de una sesión lectiva, es decir, las transiciones que tienen lugar, por ejemplo, cuando pasas de la parte conceptual a la parte procedimental. Mucha atención al tiempo muerto que se produce minutos antes de que suene el timbre que da por finalizada la sesión lectiva.

78. Derechos de imagen. Respeta en todo momento los derechos de imagen de tus alumnos. Sé muy cuidadoso a la hora de compartir cualquier material del centro.

79. Excusas. Erradica en todo momento las excusas infundadas que te den tus alumnos. Para ello lo que debes hacer es enseñar a tus alumnos a cambiar la expresión Es que yo… por Me comprometo a…

80. Método. Reflexiona en todo momento acerca de la forma que tienes de enseñar un contenido. Piensa si ese contenido se podría enseñar de otra manera más simple. De esta manera conseguirás enseñar desde tu propio método. Cuando enseñas con tu propio método es cuando eres capaz de enseñar mejor porque sabes perfectamente lo que quieres, lo que enseñas y lo que quieres que lleguen a aprender tus alumnos. En mi caso tengo un método para resumir textos que he creado yo mismo.

81. Twitter. Las redes sociales son una excelente forma de aprender de tus compañeros de profesión. En este sentido te recomiendo que abras, si no la has abierto ya, una cuenta profesional en Twitter en la que mayoritariamente sigas a personas e instituciones relacionadas con la educación. Es muy importante cuando creas una red social el uso que le quieres dar, es decir, si quieres una red profesional o no profesional.

82. Material extra. Elabora material extra para tus alumnos. Este material debe estar en tu centro y servirá para aquellos días en los que por motivos de salud, por ejemplo, no puedas asistir a clase. Esto facilitará mucha la labor del equipo directivo y del docente que te sustituirá. Intenta que este material sea fácil de realizar y con pocas instrucciones.

83. Efectividad. Cuando estés trabajando en casa preparando tus clases, es importante que te centres en una sola tarea. Esto hará que seas mucho más efectivo. Por ejemplo, evita tener más de una ventana activa en tu ordenador. Si quieres conocer un método de trabajo que fomenta la concentración te recomiendo que le eches un vistazo a la denominada Técnica Pomodoro.

84. Divergencia vs. convergencia. Así como es importante fomentar las preguntas abiertas, también te recomiendo que distingas entre las preguntas convergentes y divergentes.

85. Emociones. Reconoce en ti y en tus alumnos las cuatro principales emociones: alegría, tristeza, miedo e ira. Aprende a identificarlas y, en la medida de lo posible, trabajarlas en el aula a través de dinámicas de grupo.

86. Desaprendizaje. Aprende la importancia de desaprender para seguir aprendiendo. Desaprender no es lo contrario de aprender. De lo que se trata es de que periódicamente te replantees aspectos que con el paso del tiempo acabas pensando que son aspectos inmutables en tu profesión.

87. Determinación. Nunca dejes para el próximo curso escolar aquello que puedes realizar en el presente curso.

88. Perfección vs. excelencia. Enseña a tus alumnos a serexcelentes, no perfectos.

89. Responsabilidad personal. Fomenta en el aula la responsabilidad personal. Cuanta más conciencia adquieran tus alumnos de sus actos, mayor independencia tendrán a la hora de afrontar la resolución de algún conflicto.

90. Opciones. Evita enseñar dando exclusivamente órdenes. ¿Por qué? Pues porque cuando das una orden no le concedes al alumno la posibilidad de generar sus propias opciones.

91. Personalización. Evita comentarios ante el grupo clase tales como Sois el peor grupo, Sois los que peor os portáis. Se trata de mensajes tremendamente negativos que lo único que hace es alejarte aún mas de tus alumnos. Huye, por tanto, de cualquier generalización. Huye, por tanto, de comparar continuamente a tus grupos. Y fomenta la personalización, sé concreto en tus observaciones y comentarios y, por supuesto, totalmente objetivo. Así es como podrás llegar a cambiar dinámicas de grupo que no son de tu agrado.

92. Rol del alumno. Procura fomentar en el aula el cambio de rol de tus alumnos, es decir, haz que se conviertan ellos en docentes por un momento y que sean ellos los que te enseñen a ti y al resto de tus compañeros. Cambiando de rol, podrás observar qué y cómo han entendido tus alumnos las enseñanzas que les has transmitido.

93. Refuerzo positivo incondicional. Promueve en el aula el refuerzo positivo incondicional, es decir, alégrate en todo momento de los logros que alcanzan tus alumnos. Alégrate de corazón, verbaliza en público sus logros. Haz que el alumno se siente orgulloso por lo que ha hecho y sea capaz de compartirlo con sus otros compañeros. Te aseguro que es una excelente forma de aumentar la autoestima y el autoconcepto que cada alumno tiene de sí mismo.

94. Recompensa. Evita en todo momento lo que denomino comorecompensa injusta, es decir, no premies a un alumno que ha finalizado una tarea dándole más tareas. En su lugar, cuando un alumno finaliza una tarea, una buena forma de recompensarle es pedirle que ayude a otros compañeros que aún no la han finalizado.

95. Silencio. Valora y fomenta el silencio como otra forma de aprendizaje. Es la mejor arma para la atención y concentración de tus alumnos. Y la mejor arma para conseguir el silencio es cautivando a tus alumnos. Muchos docentes se quejan de que nunca hay silencio en sus aulas y tal vez sea porque la forma con que enseñan, lo que enseñan y cómo lo enseñan hace imposible que se genere silencio en el aula.

96. Respiración diafragmática. Cuando hables en el aula, debes hacerlo usando la respiración diafragmática. Dicha respiración permite que el aire se deposite en el abdomen y facilite al músculo diafragma subir el aire a las cuerdas vocales. La respiración diafragmática reduce la ansiedad y te permite hablar con menor esfuerzo y mayor claridad.

97. Liderazgo. Descubre qué tipo de liderazgo es el que fomentas en el aula. Ten en cuenta en todo momento que no existe un único liderazgo, sino que en función de las características del grupo puede que te convenga uno u otro.

98. Habilidad. Busca en todo momento en aquello que enseñes el equilibro entre el conocimiento y la habilidad que lleva implícita dicho conocimiento.

99. Actos de bondad. Promueve en el aula los actos de bondad con el fin de trabajar la resiliencia en el aula. S

100. Sonrisa. Sonríe. He dejado este último consejo porque me parece el más importante. Sonríe a tus alumnos al entrar en el aula. Sonríe a tus alumnos cuando enseñes. Sonríe a tus alumnos cuando finalice tu sesión lectiva y te despidas de ellos. Y cuando sonrías, hazlo con y desde el corazón.

 

 

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